Concierto Jóvenes Talentos

Una noche de música con los jóvenes talentos del Teatro Real

La piedra milenaria del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña volvió a llenarse de música y emoción con el concierto ofrecido el pasado viernes por jóvenes talentos del Teatro Real. En un entorno íntimo y sobrecogedor, las notas del piano y las voces de siete intérpretes envolvieron al público en una velada donde arte y patrimonio se dieron la mano.

El programa, cuidadosamente seleccionado, incluyó obras de Schubert, Puccini, Saint-Saëns, Bellini, Mozart, Offenbach, Gounod, Verdi, Bizet, Delibes, José Serrano, Léhar y Manuel Penella. Sobre el escenario, la pianista Carolina Hernández acompañó a las sopranos Dragana Paunović y Natividad Oval, la mezzosoprano Yasmín Forastiero, los tenores Pablo Puértolas, quien además es aragonés y Eduardo Pomares y el barítono Enrique Torres.

Durante más de una hora, los asistentes disfrutaron de interpretaciones llenas de técnica, pasión y sensibilidad. Las voces jóvenes encontraron en la acústica natural del monasterio un aliado perfecto: el eco de la piedra multiplicaba cada nota y transformaba el espacio en un escenario casi espiritual.

El concierto fue mucho más que una cita musical. Supuso un encuentro entre generaciones, un diálogo entre la tradición y el talento emergente. Ver a estos artistas, formados en una de las instituciones musicales más prestigiosas del país, actuar en un lugar tan cargado de historia emocionó a los presentes y reafirmó el valor del arte como vehículo de unión y belleza.

La Real Hermandad de San Juan de la Peña destacó la importancia de acoger propuestas que combinan patrimonio y cultura viva, recordando que “la música mantiene encendida la memoria y proyecta el espíritu del monasterio hacia el futuro”.

Tras el éxito de la actuación, los intérpretes deleitaron con un segundo concierto en Jaca, celebrado en la plaza Biscós. Allí, el público volvió a disfrutar de un repertorio que incluyó obras de Manuel de Falla, Puccini, Saint-Saëns, Verdi, Mozart, Bizet, Delibes, Dvořák y Pablo Sorozábal, confirmando el talento y la proyección de esta nueva generación de artistas líricos.

Una noche mágica en la que el arte resonó entre los muros de piedra y recordó, una vez más, que la cultura sigue siendo el alma viva de Aragón.